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UN FALLO ESCLARECEDOR. Tratamiento del IVA en el Fideicomiso.

El 6 de agosto del 2013, la sala III de la Cámara Nacional Contencioso Administrativa en lo Federal emite un fallo sobre el caso “López, Mariana c/DGI” que consideramos esclarece un montón de aspectos grises sobre algunas cuestiones impositivas y el tratamiento del IVA en los Fideicomisos.

Para realizar un correcto análisis sobre dicho fallo, debemos aclarar que en la justicia, no todos los casos resultan ser idénticos, o sea que dista mucho de tener resultados matemáticos y sí podemos hablar de analogías, por ende cada caso particular tiene sus peculiaridades.

En primer lugar, y antes de avanzar en la cuestión de fondo, debemos aclarar muy bien que los fideicomisos NO SON PERSONAS, NI FISICAS, NI JURÍDICAS, al igual que podría ser una sociedad anónima o una SRL por ejemplo.

El fisco, sea nacional, provincial o municipal, les otorga una personalidad especial, que podríamos llamar PERSONALIDAD TRIBUTARIA.
La ley impositiva los hace sujetos del impuesto específicamente en algunos casos, y en otros por desarrollar una actividad fiduciaria comprendida dentro de las actividades gravadas, resultan estar alcanzados por los distintos impuestos.

También debemos aclarar que la ley impositiva asimila al BENEFICIARIO con el FIDEICOMISARIO en la mayoría de los casos, ya que a quien se le adjudica la unidad al finalizar el fideicomiso, es FIDEICOMISARIO y el beneficiario es quien recibe los beneficios de la actividad que desarrolla el fideicomiso.

El fallo trata sobre una determinación de oficio a un contribuyente que había transmitido fiduciariamente su propiedad a un fideicomiso, quien luego de la construcción de un edificio, le adjudica en su carácter de fiduciante beneficiario una cierta cantidad de departamentos.

El caso concreto es el tratamiento que debió dar dicho contribuyente al vender inmediatamente una de las unidades adjudicadas y quién resultaría ser el responsable ante el ingreso del IVA, el fiduciante beneficiario o el fideicomiso.

Obviamente que aquí entra en juego distintas cuestiones que siempre mencionamos como fundamentales y que son totalmente independientes de la conformación jurídica, y lo que establezca el contrato. Lo que vale para los entes recaudadores es el NEGOCIO FIDUCIARIO SUBYACENTE, o sea lo que surge del accionar de cada uno de los participantes y su verdadera finalidad.

Conclusiones:
Entonces, resulta claro que para ser sujeto pasivo del IVA, no es necesario que los distintos actores por sí hubieran adquirido materiales de construcción o contratado una locación de obra, como el caso del fideicomiso, puesto que lo que confirma la existencia de una «empresa constructora» en los términos del art. 4 de la ley de IVA es la intención de obtener un lucro con la posterior venta o enajenación,
Al efecto, el art. 5° del decreto reglamentario fija un lapso de 3 años, continuado o discontinuado, cumplido el cual, si la obra fue afectada a arrendamiento o a determinados derechos reales, entiende que la obra no se encuentra alcanzada por el gravamen en razón de considerarse que no se actuó con ánimo de lucro.

Por ello el fideicomiso de administración fiduciaria no está alcanzado por el IVA y aquellos fiduciantes que no enajenan la propiedad adjudicada dentro de los tres años tampoco.

Por ello seguimos defendiendo al fideicomiso como el mejor vehículo para proteger a quienes deseen adquirir una propiedad, ya que tienen la mejor protección jurídica y los mejores beneficios impositivos.

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